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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Curiosidades idiomáticas: las onomatopeyas

 

¿Son siempre iguales las onomatopeyas? ¿En qué se distinguen de otras clases de palabras?

Se conocen como onomatopeyas aquellas palabras que, con su sonido, imitan aquel que estás describiendo. Por ejemplo, el “bang” utilizado para describir el disparo de un revólver, el “quiquiriquí” que representa el canto del gallo, o el “bua” para indicar el llanto de un niño o un bebé.

Las onomatopeyas y la arbitrariedad del signo lingüístico

Cuando Ferdinand De Saussure, uno de los más importantes lingüistas del siglo XX, describió al signo lingüístico, una de las características que utilizó para definirlo es que el signo es “arbitrario”. Esto significa que no hay nada en el objeto “mesa” que haga que lo llamemos “mesa”, en lugar de “table”, “tavola” o “Tisch”.
En un caso como éste, podemos estar de acuerdo. Pero, ¿qué sucede con las onomatopeyas? En este caso, se le cuestionó a De Saussure, la unión entre la palabra y el concepto no es arbitrario: el gallo efectivamente canta “quiquiriquí” y no “guau”.

Pues bien, respondió De Saussure, las onomatopeyas también están sujetas a las reglas arbitrarias del idioma que las produce: ¿por qué, si no, se puede escribir “cuac cuac” y no “kuak kuak”, para imitar al pato? Pues porque una vez que las onomatopeyas han entrado al sistema lingüístico, se rigen por sus mismas reglas.

Onomatopeyas en distintos idiomas

Además, marcaba el lingüista suizo, no todos los idiomas producen las mismas onomatopeyas. Esto se debe a que no todos los sonidos son factibles de ser articulados en cualquier idioma. Así, para imitar a un perro, los hispanohablantes decimos “guau”, los ingleses “woof”, los catalanes “bub bub” y los japoneses “wan”.
Para indicar el sonido del gallo, a nuestro “quiquiriquí” comparémoslo con el francés “cocorico” o con el inglés “cock-a-doodle-doo”. Y los pajaritos en español hacen “pío”, en alemán “Piep Piep”, en francés “cui cui”. Y no sólo los animales, sino que algo tan absolutamente universal como lo es la risa, en español “ja ja”, en otros idiomas puede escribirse como ahahah! (inglés), “kusu kusu” (japonés) o “khokot” (ruso). Evidentemente, la similitud de cada una de estas onomatopeyas con el sonido que las ha inspirado es totalmente subjetiva.

¿Qué ocurre con las onomatopeyas en inglés?

Así como en español, los angloparlantes cuentan con una importante cantidad de onomatopeyas destinadas a imitar o describir los sonidos de los animales, las personas o los objetos de la vida cotidiana. Pero, además, muchos verbos en inglés tienen en la base una onomatopeya.
Así, golpear la puerta se dice to slam the door (cuando la onomatopeya slam también sirve para indicar el ruido producto del golpe), el reloj suena tic-tac se puede expresar con el verbo, to tick tack, o el verbo para vomitar tanto vomit como barf (onomatopéyico).

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Cuál es el idioma más difícil de aprender?


Cuando se le pregunta a un profesor, lo más probable es que responda que depende de qué se entiende por "más difícil" (más difícil en cuanto a gramática, a escritura, a pronunciación, etc.) o depende de cuál sea el idioma nativo. Una respuesta políticamente correcta es que cualquier idioma es igualmente difícil o fácil de aprender como lengua nativa. Pero ¿existen idiomas que confunden más que otros a los extranjeros que los quieren aprender? Deben ser considerados otros aspectos antes de responder. En primer lugar, hay que tener claro qué significa saber un idioma, en segundo lugar, hay que tener en cuenta el contexto: Una lengua indígena como el wayuunaiki podría parecer difícil de aprender si se tiene en cuenta que no existe material didáctico, audios o textos diseñados para su aprendizaje, pero sería fácil de aprender si se vive en ciudades como Riohacha, Maicao o Manaure, donde viven miles de hablantes. De todas maneras, algunas respuestas pueden especularse para esta pregunta. Yo no he tenido contacto con esos idiomas famosos por ser difíciles (Finlandés, árabe, húngaro, cantonés, chino...), pero me baso en lo que dicen las personas que sí lo han hecho: Barry Farber, los amigos del Foro de políglotas, the lingüist blogger y fuentes parecidas. En ese sentido, hay tres características que pueden hacer difícil un idioma:


1. Su sistema de escritura: 


Juan Gossaín decía que la dificultad que tenían sus ancestros árabes con el español no era que no pudieran pronunciar la O, sino que no sabían si era redonda o cuadrada. Para nosotros los idiomas más difíciles serán los que tienen alfabetos diferentes, porque implica un esfuerzo extra que no hay que hacer con el estudio de idiomas de Europa occidental. Idiomas con estas características: Cantonés, Mandarín, árabe, hebreo, urdu, persa, ruso, Tamil, entre muchísimos otros.

2. Su gramática:

Sobre este tema ya había hablado en esta entrada. Gramáticas muy diferentes pueden ocasionarnos dolores de cabeza al aprender, especialmente si incluyen características que no son habituales en el español, como las declinaciones, casos, aspectos, conjugaciones complicadas, aglutinación, etc. Idiomas con estas características: Finlandés, Húngaro, Euskaro, Polaco, Thai, Eslovaco, Gaélico, etc.

3. Su fonética:

La presencia de sonidos ajenos a nuestro idioma es una verdadera piedra en el zapato. El francés tiene 16 sonidos vocálicos (cuatro de ellos nasales), el inglés tiene 23, y parece una cifra exagerada frente a los cinco sonidos del español o italiano neutro (porque algunos dialectos tienen sonidos adicionales). Lo de las consonantes me parece más difícil, especialmente la acumulación de consonantes (como en el turco) que hacen que hablar sea como estar en un laberinto.

4. Su contexto:

Existieron idiomas que probablemente fueron fáciles de aprender en el pasado, pero hoy sería imposible debido a la inexistencia de hablantes. De la misma manera, aprender idiomas cuyos hablantes habitan regiones muy apartadas (la mayoría de nuestras lenguas indígenas, por ejemplo) suponen una dificultad adicional. Sin embargo, aprender un idioma sigue siendo una aventura apasionante. Todas esas dificultades solo hacen más emociona.



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